-No te merezco, soy un autentico imbécil –Dijo el mientras
seguía llorando entre mis brazos-.
+ ¿Por qué? Alex, por favor, dímelo –Dije mirándole a sus
preciosos ojos verdes-.
-Prométeme que lo que te voy a contar no cambiará nada entre
nosotros. Y seré del todo sincero contigo.
+Te lo prometo.
-Pues a ver… -Dijo limpiándose las lágrimas- mi nombre
completo es Alexander Williams Marshall, como podrás comprobar, soy
inglés. Nací el 25 de Enero del 1995, en New York. Mi familia era la típica
ricachona pija, yo eso lo odiaba, así que el año pasado decidí venirme a España
y buscarme yo sólo la vida. Odiaba la que llevaban mis padres, todo el día con
lujos. Casi nunca estaban junto a mí, es más, mi infancia la viví junto al
jardinero.
+Pero… ¿Por qué me has mentido? ¿Por qué no me lo has contado
antes?
-Porque esto nadie lo sabe, si lo supieran me despreciarían
por ser el típico niño de “papi” y “mami”.
+Eso es mentira, tú eres como eres, que más da lo que diga la
gente.
-Déjame acabar de contártelo todo… cuando me vine a España no
tenía nada de dinero, así que decidí… ir por la vía rápida, es decir, me volví
todo lo contrario de lo que antes era. Empecé a fumar porros, a traficar con
droga y esas cosas.
+No me digas que… consumes…
-No, no, yo no consumo, simplemente la vendo para ganarme la
vida.
+Pero… ¿por qué has llorado cuando viste las noticias?
Al acabar mi frase volvimos a estar atentos a la televisión.
De pronto la presentadora dijo dos nombres: Arianne Marshall y Arthur Williams.
Me imaginé que era sus padres, y sí, estaba en lo cierto. Le miré. Antes de que
dijese nada le di un gran abrazo y le susurré: ‘tranquilo’.
Alex era un chico de pelo castaño y ojos verdes, que por su
forma de vestir parecía el típico malote de barrio chungo, pero en el fondo se
escondía un chico de 17 años que verdaderamente lo estaba pasando mal, a pesar
de la fachada que se había puesto al llegar a España.
-Me voy a ir contigo a Inglaterra, no pienso dejarte sola.
+ ¿En serio? ¿Es por lo que ha dicho Marlen?
-No… bueno, si… no quiero perderte –Dijo seguido de un beso-.
No puedo verle así de mal, se me parte el corazón por cada
lágrima que le cae. Pero no puedo hacer nada, por desgracia han dicho que no ha
sobrevivido ninguna de las dos personas que iban en el coche. Alex es huérfano,
ahora sólo me tiene a mí, tengo que ser más fuerte que él, no me puedo
derrumbar.
-No quiero que estés conmigo por pena.
+No estoy contigo por pena, no digas tonterías.
Día 17 de Julio, mañana me iba a ir a Inglaterra y llevo
cinco días sin saber nada de Alex, no me coge el teléfono. He ido a hablar con
sus amigos, pero ellos tampoco saben nada de él, y hace días que tampoco pasa
por su casa. ¿Dónde estará? Y lo más importante ¿Estará bien?

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