+Dime –Dije a la vez que él me agarraba la mano-.
De repente miramos hacia el otro lado de la calle, había un
grupo de chicas gritando ‘¡Take me home, Niall!' y llorando como locas.
-Vaya, que oportunas –Dijo chasqueando la lengua-.
Las chicas habían cruzado la acera. Cada vez gritaban más,
‘¿Os podéis callar? Tan sólo es un chico de 19 años’ pensé.
-Niall, you’re perfect to me –Le dijo una chica abrazándose
a él-.
‘Se equivoca, nadie es perfecto’ pensé.
-Se está haciendo muy tarde y mañana damos el concierto,
adiós chicas –Dijo despidiéndose con la mano-.
+Tengo cuatro llamadas perdidas de Alex, será mejor que
volvamos a casa.
-Si… eso… es lo mejor.
De camino a casa nos encontramos con algunas chicas que le
gritaban, pero él no les prestaba atención, estaba cabizbajo.
+Niall, ¿estás bien?
-Si… lo que pasa es que estoy… cansado.
Al llegar a casa todos estaban cenando.
-¿Dónde habéis estado? –Dijo Alex mirando a Niall-.
-La he encontrado en un centro comercial.
-En ‘London Trocadero’, ¿no? –Dijo Harry-.
-Si –Contestó Niall-.
-¿Y ese oso? –Dijo Alex señalando el peluche-.
+Me lo ha comprado él.
Esta conversación se estaba volviendo incómoda, las miradas
entre Alex y Niall cada vez eran más tensas.
+ ¿Dónde está Marlen?
-Está con Louis en la habitación, se han ido a dormir porque
mañana es un día muy duro tanto para nosotros como para los celos de Marlen
–Dijo Zayn riéndose-.
+Ah, vale, yo también me voy a dormir.
-Me voy contigo –Dijo Alex-.
Cuando llegamos a la habitación nos pusimos el pijama y nos
metimos dentro de la cama.
-¿Qué habéis hecho el irlandés ese y tú?
+Me lo he encontrado en un centro comercial, ya lo ha dicho él antes.
-Naza, esas excusas conmigo no te sirven.
+Alex, cállate y duerme –Dije apagando la luz-.
-No, no me callo –Dijo encendiendo la luz- siempre te lo
encuentras, eso no es casualidad, ese va detrás tuya, y cuando consiga algo
contigo te dejará como hace con el resto.
+Lo primero, no te permito que me levantes la voz. Lo
segundo, se llama Niall, no “ese”. Y lo tercero, sal de la habitación y no me
dirijas la palabra hasta que no pienses las cosas antes de decirlas.
Me había cabreado tanto que la que estaba levantando la voz
en ese momento era yo. No dijo nada, simplemente se fue dando un portazo. Pasó por mi cabeza lo que ayer me dijo Marlen, ‘¿Y si tiene razón? ¿Y si en
verdad me gustan los dos? No, eso es imposible’ pensé. Justo cuando iba a
apagar la luz picaron a la puerta.

continua asi naza
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