martes, 1 de enero de 2013

Capítulo 20 : Desearía ser invisible.



-No lo sé, me he ido corriendo de la habitación.
+ ¿Pero te ha contado lo que había escuchado esta tarde?
-No, me ha dicho que sabía de lo que me estaba hablando.
+Tenéis una extraña relación.
-Pues anda que la tuya, a ver si te decides por alguno ya.
+ ¿Cómo?
-Sí, no te hagas la tonta, por tu culpa Niall y Alex se odian, aunque intenten disimularlo.

Antes de seguir discutiendo preferí irme. Sabía que eso era una discusión tonta entre amigas. Cuando entré a casa todos se habían ido a dormir, así que me fui a dormir yo también.

Las 7:00 a.m, me había desvelado, así que decidí irme al salón y me quedé dormida en el sofá. Cuando abrí los ojos estaba Alex a mi lado.

-Buenos días, pequeña.
+Buenos días –Dije dándole un beso- ¿dónde están los demás?
-Los chicos se han ido a ensayar para el concierto de mañana.
+Es verdad, mañana viene Cristina.
-¿Esa es la chica que está obsesionada con Niall, no?
-¿Hablabais de mi? –Dijo Niall entrando por la puerta-.
+ ¿No estabas ensayando?
-Sí, pero no me concentro muy bien, no sé que me pasa.

Después de esta breve conversación, me fui a la ducha. Se me apetecía ir a dar una vuelta sola, así que decidí irme al ‘London Trocadero’,  ya que nunca he estado ahí. Una vez llegado al centro comercial lo que más me llamó la atención fue una tienda de caramelos que en su escaparate tenía un oso de peluche gigante con caramelos en su interior.

-Mira a quien me he encontrado.
+ ¡Niall, que susto me has dado!
-Normalmente las chicas cuando me ven no se asustan.
+ ¿Estás diciendo que no soy normal?
-Estoy diciendo que eres especial –Dijo con una perfecta sonrisa- ¿Te gusta ese peluche?
+Sí, me lo iba a comprar pero… vale demasiado.
-Ven –Dijo agarrándome de la mano- Perdone, queríamos ese peluche del escaparate.
+ ¿Qué? ¿Estás loco? –Dije sorprendida-.
-Sí, pero este loco te ha comprado el peluche y te va llevar a comer.

No puse resistencia a su propuesta, en verdad me apetecía ir a comer con él.

-¿Sabes? Este centro comercial está lleno de restaurantes, está hecho para la gente a la que le gusta comer.
+ ¿Por eso estás aquí, no? –Dije soltando una carcajada-.
-Perdona, pero te recuerdo que tú también estás aquí.

Intenté hacerme la enfadada pero con su sonrisa delante era imposible. Cuando entramos al Millie’s la gente se nos quedaba mirando.

-¿Estás bien?
+Sí, lo que pasa es que me siento incómoda con tanta gente mirándonos. ¿No te agobia ser tan conocido?
-La verdad es que a veces si, desearía ser invisible al menos unos segundos, poder caminar por la calle con una chica sin que la ofendan con comentarios. La privacidad no existe en mi vida.
-¿Niall, la mesa de siempre? –Le preguntó el recepcionista-.
-No, esta vez vengo con dos acompañantes.
+ ¿Dos? –Pregunté desconcertada-.
-Sí, el oso tendrá que tener otra silla, es demasiado grande como para que le tengas en el regazo.

El camarero nos guío hacia una mesa apartada del resto, ‘menos mal, no sé si soportaría más miradas’ pensé.

Al terminar la cena nos fuimos caminando a casa.

-Nazareth, tengo que decirte una cosa –Dijo mirándome a los ojos-.

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